Las comidas copiosas y el exceso de alcohol aumentan los problemas digestivos. Te contamos qué debes hacer (y comer) sin preocuparte de tu estómago.


Habitualmente cada una de las comidas en grupo supone una media de, al menos, 1.100 calorías, lo que equivale casi al 60% de la cantidad necesaria para una persona adulta. Esa sobreingesta se repite durante varios días seguidos, de manera que el aporte calórico se acumula sin gastarse.

¿Las consecuencias? Estos excesos pueden provocar digestiones pesadas, distensión abdominal, ardores, náuseas o malestar general. Te contamos qué puedes hacer para evitarlo.

Mastica bien

El primer paso para hacer una buena digestión comienza por masticar los alimentos adecuadamente. Si lo haces de forma inadecuada va a llegar comida menos triturada a tu estómago, dificultando su labor, por lo que la digestión se ralentizará. Cada bocado de comida debe masticarse entre 7 u 8 veces, nada de engullir ni tragar los alimentos (casi) enteros. También el ritmo en el que comemos es un factor muy importante, si lo haces muy deprisa la sensación de saciedad llegará más tarde a tu cerebro y comerás más de la cuenta.

Ojo con beber en exceso

No solo bebidas alcohólicas, sino todas las que suelen acompañar a las comidas, especialmente los refrescos azucarados llenos de gas y calorías. Además, ten en cuenta que la digestión se realiza en tu organismo a una temperatura de unos 37ºC, y cuando consumes bebidas que están muy frías, tu cuerpo se ve obligado a contrarrestar esta diferencia de temperatura, lo que produce una alteración en la circulación de la sangre, que lo único que va a conseguir es retrasar tu digestión e irritar la mucosa del estómago.

También, el hecho de beber grandes cantidades de líquido durante las comidas puede diluir las enzimas y los ácidos responsables de la digestión haciéndola más lenta y, en consecuencia más pesada.

Postres, mejor sin azúcar

Estas fechas son muy dadas a los dulces, por lo que si sumas a las calorías de una comilona las que conllevan postres demasiado calóricos, acabarás sufriendo importantes molestias. Después de una gran comida o cena, opta por un yogur desnatado o una gelatina.

Y si estás tentada de un helado, debes saber que no ayudan en absoluto a bajar la comida y hacer la digestión. Da igual si los tomamos en copa, cucurucho o plato: su gran aporte calórico en grasas y azúcares, solo conducen a la pesadez y la indigestión.

Cuidado con los depurativos

Aunque muchas veces optamos por las verduras y frutas para depurar nuestro organismo tras los excesos, debes saber que el consumo excesivo en crudo hace que sea más difícil para el cuerpo descomponer lo que comes. Por ello, intenta tomar los vegetales crudos con moderación. También el arroz, las legumbres y la pasta se digieren mejor cuando están más cocidas, aunque al dente resulten más saciantes. La carne y el pescado, en cambio, se digieren mejor cuanto menos cocinados estén.

Desayuna siempre

Seguro que alguna vez has cometido el error de no desayunar el día después de una gran cena o la mañana previa a una comida. Cuando estas muchas horas sin comer, no compensas los excesos que has cometido, y lo único que vas a conseguir es privar a tu cuerpo de los nutrientes que necesita y descrontrolar tu digestión.

Además, si desayunas, cuando llegue la hora de comer disminuirás la ansiedad y no te excederás con las cantidades. ¿Una buena opción? Una pieza de fruta y una tostada integral con un poco de queso fresco light y una loncha de pavo.

Incluye probióticos en tu dieta

Los probióticos son microorganismos vivos, bacterias intestinales, beneficiosas que ayudan a estimular tanto las enzimas naturales como los jugos digestivos, y hacen que nuestro estómago funcione correctamente.

Además, nos protegen frente a bacterias malas y agresiones externas, por lo que es importantísimo que los incorpores en tu dieta diaria ya. ¿Donde los encuentras? En alimentos tan naturales como el yogur, el chocolate negro o los pepinillos.

Haz algo de ejercicio

Es muy probable que en estas fechas el tiempo no acompañe, pero intenta caminar una hora al día, de esta manera mejorarás tu digestión y favorecerás el tránsito intestinal. Además, si no quieres ganar peso, caminar 30 minutos a paso ligero es una manera perfecta de quemar las calorías de más que dejan las navidades. También pequeños gestos como utilizar las escaleras te ayudarán a mantenerte.

8 alimentos que te ayudan

Canela: Sus aceites esenciales estimulan los jugos gástricos y la salivación, ahorrándole así trabajo al estómago. También combate las flatulencias y está demostrado que reduce el colesterol.

Apio: Es un diurético natural que reduce la inflamación y hace que la digestión trabaje de forma eficaz. Puedes agregarlo en licuados o incluirlo a tus ensaladas.

 

frutos rojos

Frutos rojos: Ya sean frambuesas, fresas o moras. Estas frutas son ricas en antioxidantes, vitamina B, C y fibra, perfectas para limpiar el colon, cuidar el intestino y prevenir la acidez.

 

avena

Avena: La fibra soluble que se encuentra en la avena ayuda a una mejor digestión y a la correcta eliminación de residuos. Además, si la tomas en el desayuno, te sentirás saciada toda la mañana.

 

piña

Piña: Es rica en bromelina, una sustancia que actúa como sustitutivo de los jugos gástricos, mejora las digestiones y destruye la cubierta que protege a los parásitos intestinales.

 

plátano

Plátano: Contiene ácido fólico y vitamina B hidrosoluble, perfecta para ayudar al intestino a absorber correctamente los nutrientes. Además, el plátano también es rico en fibra.

 

alcachofa

Alcachofa: Aumenta la secreción de bilis, estimulando así la función desintoxicante del hígado. Además, contrarresta las digestiones pesadas producidas por comidas grasas.

 

espinaca

Espinacas: Contienen una gran cantidad de fibra y vitaminas que pueden ser absorbidas a partir de ella en el tránsito intestinal. Eso sí, para beneficiarte de sus propiedades tómala cruda.